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Periódicos de Mulegé
EXPOSICIÓN HISTORIA DEL PERIODISMO
MEDIOS DE COMUNICACION DE B.C.S. - 2007

Además de La Paz, en ningún otro municipio sudcaliforniano se fundaron tantos periódicos como ocurrió en Mulegé. La gran mayoría de estos periódicos giraron entorno al ambiente minero de Santa Rosalía, puerto que fue el principal generador de riqueza en esta región, que registró el más alto crecimiento poblacional en el período de tiempo en que la compañía francesa El Boleo inició la explotación de los mantos de cobre.

            En Santa Rosalía se practicó un periodismo notoriamente subjetivo porque los medios impresos que ahí circularon, sobre todo en la etapa del auge minero, estuvieron en poder de grupos antagónicos representados por la compañía El Boleo y el sindicato minero.

            Los rastros más antiguos de la práctica del periodismo en la zona norte del estado, los encontramos precisamente en la población de Mulegé, (ubicada a 60 kilómetros al sur de Santa Rosalía) que fue a mediados del siglo XIX el principal puerto de la región central de la península y cabecera municipal.

            De acuerdo a datos publicados por el periódico La Baja California que se editó en La Paz, se aprecia que la instalación de la primera imprenta donde se hizo el primer periódico de Mulegé ocurrió en 1878, según la siguiente noticia:

 

EL SEMANAL

Este es el nombre de un periódico que sale á luz en Mulegé. Aunque no hemos tenido ocasión de verlo, esperamos hacerlo más tarde. Es el primer ramo de imprenta que se trae á ese puerto. Es indudable que Mulegé progresa dia á dia Deseamos a la nueva publicación muy buen éxito(1).

 

Sin embargo hay otra referencia que indica que la primer imprenta en Mulegé fue establecida en 1880, donde se editaron los periódicos EL CORREO y LA FLECHA (2).

Un periódico del que sí se conocen ejemplares editados en la población de Mulegé es EL CABLE, que se publicó a partir de 1884 por un círculo de lectores de libros de la biblioteca local, que también intercambiaban ejemplares de libros y periódicos con grupos similares de otras ciudades de la república. Este periódico dominguero de noticias, variedades y anuncios publicó amplia información sobre el nacimiento de Santa Rosalía y la fundación de sus minas. De acuerdo a lo que ahí mismo se anunciaba, se distribuía gratuitamente entre la población mulegina que se pudo informar también sobre acontecimientos ocurridos en Sonora, ya que a través de la navegación marítima había contacto permanente con el puerto de Guaymas.

            Sirvió EL CABLE también como un medio de información sobre la visita de personajes distinguidos a Mulegé como es el caso del anuncio que describimos a continuación:

 

...Doctor en medicina, ESPECIALISTA para la extracción de la TENIA, y de todo género de gusanos intestinales; ofrece sus servicios, tanto a la sociedad mulegina como a la de Santa Rosalía, por muy pocos días, dando consultas GRATIS a los pobres de solemnidad... Próximo a llegar a este Puerto, de San José del Cabo y de La Paz, el Dr. Servín, hay que prepararse para que nos extraiga las solitarias

El Cable, Noviembre 3 de 1889 (3). 

 

 

En la segunda mitad de 1885 se establece una colonia en el mineral cuprífero de Santa Águeda, al norte de Mulegé. Esa colonia y sus alrededores se transformarían a la postre en el centro minero de Santa Rosalía.

            A mediados de 1895 aparece en Mulegé el periódico EL CALIFORNIO, con el lema Semanario Político, dirigido por el licenciado J.R. del Castillo quien se hizo acompañar en la redacción de este medio por Francisco Maytorena B. y Federico Inclán. Este hebdomadario dominguero, realizado en la Imprenta Municipal por Eduardo V. Navarro, sirvió para defender los intereses de la naciente compañía minera El Boleo de los ataques lanzados desde Guaymas por un semanario denominado Domingo 7. En un lenguaje llano, el director de este medio resume de manera sincera los objetivos de su periódico: Publicamos El Californio porque nos dio la gana(4). Es este el último testimonio que encontramos sobre una publicación en Mulegé.

            El puerto de Santa Rosalía fue creado una vez que en la zona se instaló con toda formalidad la compañía minera, que contrató a centenares de obreros en la última década del siglo XIX para laborar en la perforación de minas. Hay varios testimonios donde se afirma que la empresa francesa explotó y sometió a condiciones infrahumanas a sus trabajadores, aprovechándose del aislamiento del lugar.

            Esto fue denunciado con oportunidad por los redactores del EL CABLE en enero de 1889 a través de un comunicado firmado por varios suscriptores y redactores de ese periódico (5), lo que los protegió en el anonimato y no se conoce si hubo o no represalias de los influyentes propietarios mineros, porque era tal la influencia de El Boleo que sus directivos tuvieron total facilidad para encarcelar vía demanda judicial, al director del periódico El Imparcial de Guaymas, quien había denunciado los abusos que se cometían en ese mercado de carne humana. Este periódico ratificaría en su editorial del 15 de mayo de 1893 su valiente compromiso de denuncia social. A la par de estos bochornosos sucesos, el periódico porfirista EL PENINSULAR que se editó en La Paz, ocultó y maquilló las quejas de los trabajadores (6).

            La Compaigne du Boleo, exenta a partir de su fundación de pago de impuestos por 50 años, prácticamente se instituyó como empresa normativa del desarrollo de Santa Rosalía, donde el gobierno territorial y federal vieron reducida su influencia a lo más mínimo. Aunque las condiciones de explotación de la clase trabajadora en las minas eran muy duras, la empresa también tuvo su rostro humano al dotar a la población de una escuela, un hospital, un teatro y una iglesia, además de una red eléctrica, telefónica y de abasto de agua potable utilizando para tales servicios la más avanzada tecnología conocida entonces. También impulsó la formación de ranchos ganaderos y agrícolas para alimentar a la población.

            Como normadora del desarrollo de Santa Rosalía, la empresa El Boleo mantuvo con autoridades locales una estrecha vigilancia sobre los obreros a principios de siglo, debido a la difusión de ideas socialistas que pugnaban por mayores prerrogativas para los trabajadores. A raíz de una investigación iniciada por autoridades locales temerosas que ocurriera un amonitamiento, en 1906 se descubrió la circulación clandestina del periódico anarquista REGENERACIÓN, de los hermanos Ricardo y Jesús Flores Magón, que era distribuido por algunos miembros del Club Democrático Manuel Márquez de León, dirigido por Manuel G. Romero, personaje que la noche del 15 de septiembre del referido año en un discurso fuera de programa se fue en contra del gobernador de Sonora acusándolo de la matanza en Cananea, lo que originó su aprehensión (7).

            Cuando el puerto de Santa Rosalía ya había adquirido las características de una pequeña ciudad, se forma en 1923 el Gran Sindicato Obrero, que se encargaría de buscar por cauces legales, mejoras en todos los sentidos para los trabajadores mineros. Un año después Francisco García C. funda el periódico EL REGIONAL, que con las características de un medio de denuncia desplegó el lema ni cobarde ni anodino.

            El director de este periódico sufrió un atentado dinamitero. Al respecto, el destacado trabajador minero Ascensión de Dios Carvajal narra que la empresa

 

...buscando con qué contrarrestar la lucha sindical, se valió del periódico EL REGIONAL dirigido por don Francisco García también gerente del Cine Boleo. En dicho periódico se hacía mofa de los dirigentes sindicales y sus trabajadores hasta decir basta. Fue por esos días que una bomba estalló en la banqueta de la casa de don Francisco García, quien vivía en Calle 8 y esquina, rompiendo los cristales de una ventana que le cayeron a un hijo de don Pancho llamado Roberto de escasos 7 años de edad, sin haber consecuencias (8).

 

            EL REGIONAL desapareció en 1929 a raíz de una denuncia hecha en un artículo titulado Los drenajes ambulantes de la compañía El Boleo, donde se criticó la forma en que la empresa disponía de brigadas de trabajadores para retirar casa por casa los desechos de drenaje sin observar cuidado sanitario alguno, lo que exponía al pueblo y a los propios trabajadores a una infección. Por ese motivo se despojó a Francisco García de su taller de imprenta, quien tuvo una recaída moral y poco después murió.

             El ambiente de confrontación entre los dirigentes del Gran Sindicato Obrero y los directivos de El Boleo, fue propicio para que los primeros instituyeran su propio periódico. Así  nace en 1929 el órgano sindical SEMBRANDO IDEAS dirigido por José C. Gracia y Joaquín R. Alvarez como jefe de redacción. Con este medio se amplía notablemente la influencia del sindicato, lo que causa mucha incomodidad a la empresa que con el respaldo oficial del gobernador del territorio, general Agustín Olachea, destierra en el barco de guerra Nicolás Bravo al director del periódico y a un grupo de mineros que representaban peligro para la estabilidad laboral.

            Los sindicalistas no se dan por vencidos e influidos notablemente por corrientes anarco comunistas, en noviembre de 1929 fundan un nuevo periódico que titulan VERBO OBRERO, dirigido por José C. Flores y Alberto Meza. Este órgano periodístico

 

...fue un lazo de unión y la mejor ventana para enterarse de los asuntos laborales internos y estar al tanto de los principales actos del proletariado mundial. A través de sus páginas los trabajadores recibían información detallada de los asuntos que se discutían en las asambleas sindicales y los acuerdos que se tomaban. Para muchos trabajadores fue también el espacio adecuado para tratar temas cotidianos que se relacionaban con las condiciones precarias de la vivienda así como los graves problemas de salud y la escasez y carestía de los alimentos (9).

 

            Para entender un poco más la ideología y el contexto de este periódico, transcribimos a continuación el editorial que fue publicado en el primer número bajo el título Nuestros Propósitos:

 

... Atentos a nuestros deberes ideológicos hemos aceptado de buen grado la delicada comisión de publicar este paladín que será el heraldo del Gran Sindicato Obrero de Santa Rosalía.

            La misión de nuestro Vocero es tan grande y profunda, como profunda y grande es la causa que sostenemos.

            Por eso no nos trazamos ningún programa; nuestros propósitos son cooperar con todas nuestras fuerzas por la conquista de todos nuestros derechos; y el mejor premio, la mejor recompensa que esperamos es ver convertido este periódico en luz y flagelo: luz para los irredentos, para los que han sido cegados por la negra venda de todos los fanáticos y flagelo para azotar sin compasión a todos los causantes de la injusticia y desigualdad social en que vivimos.

            Llenos de optimismo en el triunfo final, ponemos al servicio de nuestros ideales todo nuestro entusiasmo y también ponemos las columnas de este periódico a la disposición de todos los amantes de la libertad para que en ellas volquen sus más bellos pensamientos, sus más candentes frases de aliento, para que nuestra Doctrina sea expuesta en toda la magnitud; entendidos de que en la Cultura estriba el desenvolvimiento de nuestros caros ideales.

            En este vocero encontrarán todos los camaradas un adalid, desinteresado, y siempre dispuesto a la defensa de los intereses de los que todo lo producen.

            Vayan nuestros fraternales saludos a toda la prensa de nuestras ideas, a todos los hombres que aman la verdad, la belleza y la justicia...

 

            VERBO OBRERO desapareció en 1932. Siempre se les negó su registro en correos (10) por estar identificado con las corrientes anarco comunistas.

            El sindicato de trabajadores nunca cejó en sus demandas y como medio de información para transmitir el sentir de la clase obrera se valió de sus propios periódicos. Así en 1933 nace VERBO MINERO y un año después, en 1934, fundan el semanario tabloide de cuatro páginas titulado LA LUCHA. La vida de este último periódico se prolongó hasta 1939 debido al mejoramiento de las condiciones obreras gracias al respeto y apoyo que recibió este sector del presidente Lázaro Cárdenas. En el cargo de director de LA LUCHA estuvo Juan Manuel Romero y la señorita Flora Zermeño Ojeda ocupó la jefatura de redacción.

            Por espacio de un año (1933 1934) El Partido Nacional Revolucionario editó en este puerto el periódico LA RAZÓN dirigido por don Pedro Reta Ubazos. Este medio tuvo como único fin promover la candidatura a diputado federal de Braulio Maldonado Sández, nativo de San José del Cabo y que con el tiempo llegaría a ser gobernador de Baja California.

            Desde 1930 circuló en el puerto el bi-seminario EL PROGRESO propiedad de la benemérita sociedad mutualista del mismo nombre. Everardo P. Ochoa fungió como director y Refugio Andrade fue su jefe de redacción. Este bisemanario independiente de información general, desapareció en 1936 y vendió su taller de imprenta al consorcio minero.

            J. Refugio Andrade puso en circulación LA NUEVA ERA de 1932 a 1938. En este periódico de su propiedad el señor Andrade escribió la muy leída columna Tecolotazos y, de acuerdo al testimonio del periodista Roberto Gastelum Arce, LA NUEVA ERA desapareció por atacar al entonces dirigente minero Manuel Gómez Hernández.

            Francia se encontraba invadida por la Alemania nazi en 1940, situación que inquieta a los directivos de la empresa El Boleo que estaba en estaba en etapa de liquidación desde 1938, pero la producción de cobre no se detuvo ya que durante la Segunda Guerra Mundial México, como aliado de los Estados Unidos y enemigo declarado de las potencias del Eje, abasteció de minerales a nuestros vecinos del norte. Los obreros de Santa Rosalía se beneficiaron con un bono extra pagado por el gobierno de los Estados Unidos por la exportación de cobre.

            El fantasma de la guerra había propiciado la creación de comités de defensa civil en todo el territorio nacional. Por ese motivo en Santa Rosalía circula desde 1943 el periódico LIBERTAD, órgano semanal del Comité Regional de la Defensa Civil dirigido por Federico Galaz Ramírez que publica noticias sobre la Segunda Guerra Mundial intercaladas con información de carácter local.

            La Junta de Trabajo y Fomento de Santa Rosalía decide editar el semanario CENTROCALI como su propio vehículo de difusión, que circuló desde 1946 hasta que desapareció esa Junta en 1948. Su director fue el señor Alejandro Cota Moreno.

            El periodismo sindical resurge hasta 1952 con la aparición de ONCE DE JULIO, órgano oficial de la Sección 117 del Sindicato Industrial de Mineros Metalúrgicos y Similares de la República Mexicana (SIMMSRM). Fundado a iniciativa del líder obrerista Manuel S. Martínez, este cotidiano cubrió el período del movimiento huelguístico y la declaración de quiebra de la empresa El Boleo que canceló sus operaciones definitivamente el primero de febrero de 1954.

            Por eso desde 1952, la compañía minera preparó el terreno para su retirada y para contestar cualquier ataque de los aguerridos obreros, dotó de un taller de imprenta al destacado ex líder y bien querido personaje obrerista Ramón Bastida Orozco, quien instaló la maquinaria en el Hotel Central de su propiedad para editar LA VOZ DE LA PENÍNSULA.

            De acuerdo a la visión de Ascensión de Dios Carvajal, en ese tiempo director del periódico antagónico ONCE DE JULIO se transformó LA VOZ DE LA PENÍNSULA en un arma de la empresa boleriana y naturalmente que [...] trataba a los dirigentes sindicales como detractores del pueblo, vende patrias y otros calificativos (11).

            LA VOZ DE LA PENÍNSULA sostuvo además, que la ineptitud de los líderes sindicales fue la causante del cierre de la compañía El Boleo. Este periódico desapareció junto con el consorcio francés a finales de 1953. Las operaciones pasaron a manos de la paraestatal Compañía Minera Santa Rosalía, S.A., creada por el gobierno federal y que funcionó hasta principios de 1985.

            El singular club social Afligidos integrado por 100 miembros, decidió editar en 1960 el periódico quincenal de información EL IDEALISTA durante la presidencia de Ignacio Romero Villavicencio. Como director de este medio, que desapareció en 1962, se desempeñó el señor Enrique Hirales Villa y como jefe de redacción Octavio Arce Mayoral.

            El penúltimo esfuerzo del periodismo sindical estuvo representado por el periódico semanal EL INDEPENDIENTE, fundado el 22 de septiembre de 1967. Este órgano propiedad del SITMMSRM, tuvo como primer director a Rubén Benson Núñez y como jefe de redacción a Roberto Gastelum Arce que ascendería a la dirección del periódico a partir del número 11 y ocuparía ese cargo hasta la desaparición de la publicación, en octubre de 1974, debido a las fuertes denuncias que se hacían principalmente en contra de la compañía minera. Este medio impreso colocó en una posición no muy cómoda a los dirigentes sindicales que optaron por retirar el apoyo a Gastelum Arce argumentando que la Sección 117 no puede tener un periódico que ataque a personas.

            Por este conflicto, Roberto Gastelum Arce decide fundar de manera independiente en noviembre de 1974 la revista EL PRECURSOR DE MULEGÉ, en tanto el sindicato minero, ya muy disminuido en membresía e influencia edita a partir de febrero del mismo año el tabloide EL ESPÍRITU DEL 54, donde no existió un director definido. Fue este el último periódico de los obreros mineros.

            A la fecha en Santa Rosalía, Mulegé, Guerrero Negro y Vizcaíno, principales poblaciones del municipio más septentrional de sudcalifornia, circulan algunas revistas. Los principales diarios de la capital del estado tienen una presencia relativa en la zona. El espectro de la comunicación masiva en estas poblaciones ya no está bajo el dominio de la prensa escrita, sino de la radio y televisión.

           

 

 

  1. La Baja California.- Puerto de La Paz, enero 19 de 1878, No. 3. Archivo Histórico Pablo L. Martínez, estante 1, No. 27.
  2. Central Baja.- Víctor Flores Ojeda (1989). P. 61.
  3. Santa Rosalía y Guerrero Negro.- José J. Borges Contreras y Graziella Sánchez Mota (1992). P. 32.
  4. El Californio.- Mulegé, diciembre 7 de 1895, No. 6. Archivo Histórico Pablo L. Martínez, estante 3, No. 7.
  5. Ibidem. P. 44
  6. El Boleo.- Juan Romero Gil (1991). P. 130.
  7. José J. Borges Contreras y Graziella Sánchez Mota. Op. Cit. P. 69.
  8. Centenario de Santa Rosalía.- Roberto Gastelum Arce (1985). P. 124.
  9. Juan Romero Gil. Op. Cit. P. 318.
  10. El registro de una publicación periódica en la Oficina de Correos, era en ese tiempo el único requisito legal que se tenía que cubrir para dar validez oficial a su circulación y permanencia. A través del correo se distribuían las publicaciones.
  11. Roberto Gastelum. Op. Cit. P. 131.